Las historias basadas en la ficción sobrenatural mezclada con comedia no son desconocidas para la Shônen Jump, con casos como Yū Yū Hakusho o Bleach. Jujutsu Kaisen es una agradable sorpresa al saber combinar muy bien ambos y demuestra que todavía hay mucho espacio para seguir explorando el género.

En el primer tomo de Jujutsu Kaisen conocemos a Yuji Itadori, un estudiante con unas habilidades físicas excepcionales. Todos los días, como rutina, va al hospital a visitar a su abuelo enfermo y decide apuntarse al club de ocultismo del instituto. Sin embargo, un buen día el sello del talismán que se hallaba escondido en su instituto se rompe y comienzan a aparecer unos monstruos, por lo que Itadori decide adentrarse en el instituto para salvar a sus compañeros. Con esta sinopsis, Jujutsu Kaisen no se presenta como algo original e Itadori a simple vista es un protagonista más, un muchacho con un gran corazón y con un pasado aparentemente trágico (Itadori no quiere saber nada de sus padres aun cuando su abuelo quiere hablarle de ellos en su lecho de muerte). No obstante, el primer volumen de Jujutsu Kaisen es un claro ejemplo de que no debemos juzgar a un libro por su portada.

En términos generales, el primer tomo sirve para introducir a algunos personajes y explicarnos algunos conceptos básicos sobre cómo funciona su universo. En concreto, los personajes son uno de los puntos fuertes de la obra. Cada uno de ellos tiene motivaciones personales y no actúan por motivos heroicos, sino que asumen el papel que les ha tocado vivir dentro de un mundo cruel. Las habituales alegorías al cristianismo que crean un gran espacio para el simbolismo dentro de las historias sobre hechicería y exorcismos son reemplazadas en Jujutsu Kaisen por temas budistas y espíritus de la tradición japonesa, lo que supone una cualidad única para el mundo sobrenatural de Jujutsu Kaisen. Akutami juega en sus páginas con la vida y la muerte, como si fueran las dos caras de una misma moneda, mientras explora la conexión entre el cuerpo y el espíritu. Estas características crean un aire de misterio, envuelto en pensamientos de origen filosófico, que aporta un significado más profundo a lo que sucede en la trama y a los personajes.

Es fácil encariñarse con Itadori en los primeros compases del manga, gracias a su personalidad alegre (a pesar de haberse comido, literalmente, el dedo de la maldición más poderosa que ha existido, Ryomen Sukuna, y que ahora habita dentro de él) y a su lealtad hacia sus compañeros y amigos, lo que le complementa muy bien con el resto de personajes. Uno de ellos es Megumi Fushiguro, el primer hechicero al que Itadori conoce y la puerta de entrada al mundo de las maldiciones. En una primera impresión, Fushiguro es un chico muy serio en comparación con el resto, pero guarda mucho más en su interior. Es uno de los personajes más atractivos del manga debido al misterio que lo rodea, el interés que Sukuna desarrolla por él y por el inmenso poder que parece tener y del que todavía no ha sabido sacar todo su potencial.

El trío lo completa Nobara Kugisaki, una chica de campo que ingresa también en la escuela de hechicería del Área Metropolitana y que, a pesar de que el exceso de confianza en sí misma le hace parecer pretenciosa, tiene un gran corazón. En este sentido, Akutami no deja a los personajes femeninos a la sombra de sus homólogos masculinos. Además de Nobara, personajes como Maki Zen’in (que hace aparición en el segundo volumen) son ejemplos de mujeres que se mantienen firmes en sus creencias y principios, con una gran personalidad y que son fuertes por sí solas; y todo sin someterlas a la sobresexualización. Asimismo, Nobara protagoniza algunos de los momentos más divertidos de los tres primeros tomos, en especial al juntarse con Itadori.

Como estos tres jóvenes hechiceros todavía tienen mucho que aprender, cuentan con Satoru Gojô como mentor. Un tipo bastante peculiar y descarado que es posible que a muchos recuerde a Kakashi Hatake, de Naruto, tanto en el físico como en algunos trazos de su personalidad. Sin embargo, Gojô es un individuo muy complejo, que suele mostrarse despreocupado ante sus estudiantes y algunos compañeros de profesión, pero que cuenta con un lado oscuro y bastante cruel del que todavía no hemos visto demasiado. Gojô es un monstruo en lo que en términos de poder y combate se refiere, es consciente de su superioridad y lo disfruta. Casi no tiene respeto por la vida, su confianza en sí mismo le hace pensar que está por encima de los demás y que por eso mismo sabe lo que es mejor. Gojô tiene el firme convencimiento de que puede hacer lo que quiera porque es fuerte. Desea poner final al actual sistema de hechicería y a aquellos que están en lo más alto del mismo para reconstruirlo imponiendo sus propias normas, aquellas que para él son las correctas. Cuando muestra pequeños indicios de que se preocupa por los demás, es cuando el personaje verdaderamente cala en el lector.

Jujutsu Kaisen cuenta con buenos personajes y buenas dosis de comedia, pero, si algo se le pide a un shônen de peleas, es cumplir también en los momentos de acción. Y esto Jujutsu Kaisen lo logra con creces, gracias, en parte, al complejo y elaborado sistema de poder que ha creado Gege Akutami.

Las maldiciones se generan a partir de las diversas emociones y energías negativas producidas por los humanos. Este tema es recurrente en la obra, es decir, los males del sistema son creados por el propio sistema, es la humanidad la que se maldice a sí misma causando que las maldiciones se extiendan. Las partes inconscientes de la mente humana, el resentimiento que guardamos y nuestros miedos, escapan de nosotros y crean las maldiciones. En este sentido, los hechiceros luchan contra un enemigo que no desaparecerá nunca porque las maldiciones existirán mientras los humanos lo hagan. Estas emociones negativas crean el poder en bruto y son los hechiceros los que deben transformar ese poder en una técnica que es única para ellos o que se transmite por herencia. Esto deja espacio para la introducción de clanes dentro del mundo de los hechiceros, expandiendo a su vez el universo de la obra y las relaciones entre los personajes.

Akutami presenta una gran variedad de técnicas que tienen su base en conceptos matemáticos o de física, y que no solo son innatas en algunas personas, sino que también pueden implementarse en objetos para que aquellos sin habilidad, como Itadori, puedan combatirlas. En cada volumen vamos haciéndonos una mejor idea de cómo funcionan todas estas diferentes categorías, así como de los diversos niveles de poder que las separan. Se trata de un sistema muy completo con posibilidades ilimitadas que el propio Akutami desarrolla con más detalle en los volúmenes entre capítulos. Una de las habilidades especiales es “Expansión Territorial”, que crea un área que es controlada por el lanzador. Dentro de este espacio, Akutami crea escenarios espectaculares que dan vida a los poderes de los personajes. De esta manera, este sistema tan complejo hace maravillas en las peleas, haciendo que la acción sea frenética.

Es el matiz que hay detrás de cada nueva técnica y la forma en que representa al personaje que la utiliza lo que supone algo nuevo dentro de este tipo de historias. Akutami incluso aplica esto con el personaje secundario más trivial que se pueda imaginar, lo que añade todavía más profundidad al sistema de poder. Hace que sea emocionante teorizar sobre cada nuevo personaje y cómo cada nueva técnica puede ampliar las posibilidades del sistema, hasta el punto de que existan personajes absurdamente poderosos como Satoru Gojô.

El dibujo de Jujutsu Kaisen no solo se ve bien, sino que tiene una composición impresionante. Las dobles páginas son siempre espectaculares porque Akutami sabe cómo componer las imágenes para llenar mejor el espacio de las viñetas, y a su vez transmitir mejor las escenas de movimiento.

En lo que respecta a los personajes, su diseño es otra de las fortalezas de la obra. Todos los personajes, sean principales o secundarios, tienen características físicas que los hacen fácilmente reconocibles. Pero Akutami tampoco teme alejarse de la forma humana cuando es necesario. En concreto, las maldiciones son siniestras e, incluso, desagradables. Rezuman malicia en cada uno de sus distorsionados y retorcidos cuerpos, lo que por momentos acerca más el estilo de Akutami a un manga de terror. Las monstruosas maldiciones no están ahí para que su diseño nos parezca espectacular, su función es hacer cuestionar al lector su propia humanidad. Akutami juega con las proporciones y, a través de habilidades como la de la maldición Mahito, distorsiona el cuerpo humano para hacerlo mutar en criaturas que ya no son reconocibles.

El estilo atrevido, como si fuera un bosquejo, enfatiza la dureza del mundo de Jujutsu Kaisen y encaja perfectamente con el tono general de la historia. El movimiento tan detallado de los personajes y la coreografía en las peleas son una muestra de la habilidad excepcional de Gege Akutami para aprovechar tan bien el espacio y hacer que la acción sea tan dinámica.

Una exelente obra la cual no deberías dejar pasar.

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